A MODO DE NUEVO COMIENZO Octubre 19, 2009
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proximamente…………….novedades…!!!!!!!!!
A MODO DE DESPEDIDA…. Septiembre 29, 2009
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A veces la vida nos da ciertas oportunidades, o mejor dicho, a veces nosotros le decimos a la vida que nos permita aprovechar ciertas oportunidades….
Hace unos dias dejé de pertenecer a Vesuvio S.A.C.I.F.e.I. por motivos que no vienen al caso. Solo dejé de formar parte de la nómina de personal de una empresa empresa textil. Antes manejaba varias marcas y ahora solo maneja una.
Aproveche la oportunidad a fondo. Pude hacer, deshacer, decir, putear, pelear, construir, renegar, explorar, perder horas en cosas inútiles, ganar horas en cosas muy buenas, conocer gente, hacer amigos (si, pude hacer amigos), no creo haber hecho enemigos (por ahí, cambiar opiniones con gente que no pensaba de igual manera), definir cosas, aceptar otras de mala gana, estudiar, aprender de gente que respeté y respeto (son pocos), considerar opciones, descartar boludeces, abrir la cabeza, concentrar esfuerzos en cosas propias, etc.
A modo de despedida puedo debo agradecer a todos y cada uno de los que compartí momentos dentro y fuera de la empresa, porque con sus palabras, silencios, preguntas, respuestas, tiempos, etc. Porque con todo eso que compartimos en mayor o menor medida, me han hecho crecer como persona y como profesional.
Me voy con sensaciones encontradas, pero por sobre todas las cosas, feliz de saber que el ciclo se cerró en el momento que se tenía que cerrar. Las empresas no definen la calidad de las personas que las componen, y eso es una verdad irrefutable.
Gracias a todos. Gonzalo
UNA NOCHE ESPECIAL Septiembre 7, 2009
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…por un monton de situaciones……una noche en el LUNA PARK…..con MASSACRE…..nada de lo que agregue podra aclarar lo hermoso de la velada…………GRACIAS POR ESTAR AHÍ……..!!!!!!!!!!
SILLON….. Agosto 28, 2009
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sin palabras…….solo la imagen…..
C.E.R.T.E.Z.A. Junio 26, 2009
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Siento la necesidad de escribir, de volcar en palabras las sensaciones que generan los cambios, las expresiones de cordura o locura que generan las situaciones actuales, las explicaciones sin sentido o con él que generan las palabras propias y los gestos de los demás. Las palabras buscadas son las que mas queremos escuchar. Pero a veces esas palabras nos las tenemos que ganar (¿ganar? No es una buena palabra) o merecer (esta me gusta mucho mas).
Palabras que necesito merecer. En realidad todo esta desencadenado por la palabra que me llevo a escribir el post. SEGURIDAD.
El diccionario dice. Cualidad de seguro. Y sobre la palabra seguro enuncia. 1 Libre o exento de todo peligro. 2. Cierto, indubitable e infalible. 3. No sospechoso. 4. Certeza y Confianza. 5. Lugar o sitio libre de todo peligro.
Las otras palabras que se relacionan con la palabra seguridad tienen que ver con algo que estoy buscando y encontrando todos los días un poquito más. La confianza, donde el diccionario nos dice que es la esperanza firme que se tiene de alguien. La seguridad que se tiene en si mismo. Animo, aliento o vigor para obrar.
Hay dichos populares sobre la seguridad o lo seguro. Nada es seguro, todo puede cambiar, cuanto mas programes tus cosas mas fuerte será el golpe que te dará el destino y demás palabras que están dando vueltas por ahí. Pero hablemos claro, cuantas veces pasa por nuestras cabezas la idea de tener las cosas claras y tener confianza en lo que hacemos para tener la seguridad de empezar el día siguiente seguros de lo que vamos a hacer. Cuantos actos, palabras, sentimientos y decisiones tomamos durante el día pensando en que estas nos podrán brindar las situaciones mas seguras del día siguiente, de la semana siguiente o del mes siguiente. ¿Por qué necesitamos andar siempre sobre seguro? La seguridad a veces se vuelve tediosa. Pero la inseguridad se vuelve un arma de doble filo continua.
¿Cuando decidís que queres salir de la seguridad? Y te pregunto: ¿Te pasó alguna vez que dijiste basta? ¿Te paso que trataste de terminar con algo, porque considerabas que ya habías hecho lo suficiente? ¿Consideraste la posibilidad de terminar cosas porque hiciste demasiado y no obtuviste los resultados esperados? ¿Cuándo es suficiente y cuando es demasiado? ¿Cuándo es demasiado y cuando es suficiente? ¿Ahí dejaste la seguridad o encontraste una nueva forma de buscar otro espacio seguro? Cuando te comenzas a replantear las cosas es cuando la seguridad empieza a tambalear y lo seguro de hoy, pasa a ser la incertidumbre de mañana.
¿Me entendes lo que quiero decir? ¿Cuándo es demasiado la necesidad de mejorar en forma continua? ¿Cuándo las palabras suficiente y demasiado dejan de tener real sentido para todo lo que hacemos? ¿Tenés los suficientes conocimientos para vivir? ¿Tenes demasiados sentimientos para demostrar? ¿Tenes suficientes enemigos? ¿Tenes demasiados amigos? ¿Tenes demasiados problemas? ¿Consideras lo suficiente las situaciones como para establecer resoluciones válidas? ¿Estas lo suficientemente seguro ti? ¿Consideras que es suficiente lo conseguido hasta hoy? ¿Es demasiada la responsabilidad? ¿Es demasiada la adrenalina con la que estas viviendo? ¿Es suficiente el amor que brindas? ¿Es demasiado lo que mostrás a los demás? ¿Estas suficientemente contento? ¿Consideras demasiado a los demás, para tomar tus decisiones? ¿Estas poniendo la palabra correcta en la frase indicada, para que te dé el resultado buscado? ¿Sos demasiado justo? ¿Sos lo sufientemente feliz? ¿Soy demasiado positivo en tu vida? ¿Sos demasiado positiva en mi vida? ¿Sos demasiado en todo? ¿Sos suficiente en todo? ¿Sos demasiado experimentado en tus acciones? ¿Te pones suficientes objetivos? ¿Tenes demasiadas metas? ¿Y si fuera suficiente con esto? ¿Y si el demasiado bueno, fuera demasiado inalcanzable? ¿Si quisieras ser demasiado, pero no tuvieras lo suficiente? ¿Y si cambiamos las palabra “suficiente” por la palabra “demasiado” y la palabra “demasiado” por “suficiente” en las preguntas anteriores? Quizás piense y sienta demasiado por las cosas que me hacen bien, pero espero que siempre sienta que no es suficiente, para seguir esforzándome para mejorar siempre todo aquello que me pasa
Si todas estas preguntas generan incertidumbres, porque no utilizarlas para generar certezas, ¿porque desconfiar?, porque no creer en lo realmente puro de las cosas y tratar de vivir las cosas de la mejor manera. Porque si nos quedamos en la incertidumbres, el pasado, en los dolores anteriores, ¿como descubrimos los nuevos caminos que nos están esperando para que los recorramos?.
No creo que todo sea seguro, ni en los cuentos de hadas. No considero que las experiencias no sirvan, todas las experiencias sirven, pero creo que aquellas experiencias que nos dejaron un sabor amargo en la boca, no pueden influir en las decisiones que debemos tomar en el presente. Si el tiempo pasado no fue mejor, porque no lo dejamos ir y nos concentramos en el presente para buscar el mejor futuro. Si, ya lo sé. Nuestro pasado fue quien no hizo como somos. Pero si nos damos cuenta que tenemos otra oportunidad para empezar a pavimentar de cero un nuevo camino. ¿Utilizamos el asfalto que nos sobró del pasado o utilizamos uno completamente nuevo?
Quisiera tener 100% de seguridad en todas las cosas que hago. Quisiera poder ver el futuro para saber si hice bien las cosas, pero me perdería el camino que tengo que recorrer, quisiera no maquinar demasiado las cosas por posible problemas o cosas que no existen, soy sincero, quisiera ser mas transparente de lo que soy, a veces quisiera escribir, hablar y expresar mejor las cosas, para que se entienda la letra..!!!! Quisiera brindar seguridad a los que me rodean, quisiera comprender, entender, demostrar y vivir con certeza.
Tantas cosas quisiera poder tener, brindar o explicar. Que muchas veces la incertidumbre se transforma en el día a día. Porque no tenemos seguridad de nada o de pocas cosas. Eso nos hace replantearnos las cosas todo el tiempo. ¿Cuando sabemos que estamos seguros? ¿Queremos estar seguros? ¿Y si confiamos en los sentimientos? ¿Y si confiamos en los ojos? ¿Y si confiamos?
Saben una cosa. Certeza: Conocimiento seguro y claro de algo.
Acabo de descubrir que la seguridad se puede transformar en aburrimiento y posteriormente en desinterés. Ya que en el momento que conoces algo por completo, deja de tener esa magia que tiene lo desconocido. ¿No será mejor que siempre exista una pequeña cuota de inseguridad, que nos lleve continuamente a tratar de ser mejores para nosotros y para los demás, pero sabiendo y teniendo confianza en lo que hacemos, decimos y sentimos. Porque de esta manera nunca nos llegara eso que nos haga abandonar aquello que con tanto esfuerzo hemos buscado y conseguido?.
Seamos certeros con nuestras palabras, nuestros sentimientos y nuestros actos, pero mantengamos una pequeña cuota de inseguridad en lo que queremos, para poder tener siempre la posibilidad de descubrir aquello desconocido que todavía pueden tener las personas y las cosas que nos rodean. Y que serán las cosas que nos movilicen a seguir teniendo un interés sincero por ellas.
Gonzalo
SANAR. (LA VELA PUERCA) Salí despacio, cuidando de no estropear la jornada que mi cabeza ahora pide volver y ya no lastimar.Hoy me convenzo de que estoy bien y mañana resbalo..no sé porqué, ahora respiro al revés y no me puedo hablar..Lo que entiendo es que mi canción, ya no me quiere sanar ¿ Será que a algunos les cae bien y a mi no me deja entrar? Hoy no consigo dormir..y así despierto, me duele todo ahora me tengo que ir..Me faltan brazos para torcer, hoy no llego a abrazarme mi lado oscuro vuelve a arremeter y no me deja en paz..De a poco voy, saludándome y la espina se ablanda igual me tranco y quedo sin saber para dónde volar.. Lo que entiendo es que mi canción, ya no me quiere sanar ¿ Será que a algunos les cae bien y a mi no me deja entrar? alguien me invito a vivir..
pero igualmente me sentí solo ¿Adónde iré a resurgir? Y lo que entiendo es que mi canción, ya no me quiere sanar ¿Será que a algunos les cae bien y a mi no me deja entrar? Hoy le pedí por favor.. que esté conmigo y no se me esconda porque perdí mi motor…
LLAVES….. Junio 5, 2009
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…ALGUNAS VECES SIGNIFICAN TANTO…!!!!!
CUIDARSE…..(CUIDAR)…. CUIDADO…!!!!! Mayo 12, 2009
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¿Leyeron el titulo del post? Son palabras que suenan feo al salir al aire desde nuestra boca. Repitan las palabras y escuchen su sonido en el aire. Pongan especial énfasis en la palabra CUIDADO…!!!!
Lo acabo de hacer nuevamente y me sorprendo de los movimientos que siento en el cuerpo cada vez que escucho la palabra. Me freno, la inmovilidad inundad mi cuerpo, se me comprime el estomago, las manos me sudan un poco y la cabeza trata de recorrer los últimos minutos para ver que paso y por donde aparece la advertencia en forma de palabra imperativa y robusta. Que es lanzada como una gran advertencia.
La palabra cuidado genera sensaciones raras, pero no es la palabra sobre la que me quiero explayar hoy, es una palabra que esta relacionada, casi podríamos decir que es hermana de ella, pero esta en el rincón opuesto de la habitación y requiere de un montón de cosas que la primera palabra no posee. Y es el bendito tiempo, que todo lo puede. Cuanto tardamos en decir o escupir la palabra CUIDADO…!!!! ¿Y cuanto tiempo nos lleva entender, darle forma y realmente proporcionar la real dimensión a la palabra CUIDAR?
El diccionario dice de la palabra cuidar:
- Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo.
- Asistir, guardar, conservar.
- Mirar por la propia salud, darse una buena vida.
- Vivir con advertencia respecto de algo.
Y los sinónimos son:
Vigilar, velar, custodiar, celar, proteger, guarecer, conservar, mantener, encargarse, mimar, curar y preservar…..!!!!!!!!
Algunos de los sinónimos denotan ciertas sensaciones de encierro o sofocación, pero otros de ellos denotan sinceridad, simpatía, cariño, dedicación, tiempo y por sobre todas las cosas, demuestran la necesidad de uno de poder estar para el otro. ¿El estar para el otro es una forma de demostrar amor? ¿El cuidar al otro es cuidarse a si mismo? ¿El cuidar nos hace perder identidad? ¿El cuidar nos da la posibilidad de requerir del otro el mismo cuidado?
Cuando me siento delante de la maquina, porque alguna palabra me llama la atención o quiero desarrollar una pequeña idea sobre la misma, no siempre estoy seguro de donde terminara el pensamiento o donde me llevaran las palabras que se van entrelazando a medida que la idea va tomando forma. Muchas veces la forma en la cual termino de redondear un concepto, es haciéndome las preguntas que me llevaron a decir por primera vez la palabra y tratar de llevar alguna idea al papel, aunque sea muy elemental lo que quiero expresar.
En este caso la palabra me genera cierta sensación de seguridad, el saberme cuidado en el buen sentido, es muy lindo. El sentir que tengo gente que me da su contención es sentirme cuidado. El poder apoyar la cabeza, en esos lugares donde los sueños pueden llegar con seguridad, es algo que no tiene precio. El saber de las palabras que cuidan y apoyan es sentirse cuidado. Los tiempos de los demas, dedicados a los tiempos y necesidades de uno, eso es un acto de cuidado.
El haber perdido las ganas de cuidar (a los demás), me hizo sentir la necesidad de cuidar (me), a todo aquello que no había cuidado durante mucho tiempo. El volver a abrir la casa (corazón), para ver como estaba la cosa, fue y es dolorosa y nueva. Dice una canción de Divididos “Nunca te vi baldear el corazón, un Chalchalero no es un Rolling Stone”. Las situaciones dolorosas y nuevas, abren nuevos caminos y el sentirse cuidado hace que uno tenga ganas de emprender el viaje.
Y acá es donde entran todas esas palabras que son sinónimos de CUIDAR y que me generan la sensación de estar protegido pero sin estar agobiado o sobreprotegido. El cuidar causa una sensación muy especial, causa esas ganas de estar para el otro pero tratando de no asfixiarlo, sino de estar para lo que nos necesitan y que podemos serles útiles, esa misma sensación es la que pretendemos sentir cuando nosotros somos los que necesitamos que nos cuiden. El ser cuidado no significa ser menos que los demás, significa apoyarse en los otros, para poder contarles tus lados oscuros, tus demonios, tus necesidades, tus imposibles, tus posibles y por sobre todas las cosas, poder abrirles las puertas de tu corazón para que te ayuden a limpiarlo. Si obtenes eso (que los otros crean que sos lo suficientemente importante, para que vayas a barrer en corazón ajeno), abras logrado entrar en un mundo muy especial. El de ser parte importante de la vida de otra persona.
Me gustaría cuidar mucho más. Porque me gusta mucho la sensación que siento al hacerlo. Me gustaría saber poner límites a mis cuidados para que los demás no se sientan presionados. Me gustaría encontrarme en las situaciones de saber cuidar y ser cuidado. Me gustaría que todas las palabras que se relacionan con esta, sean tan abrigadas como lo es ella. Y me gustaria que el cuidar sea una forma de expresar con actos todo aquello que siento. Porque quizas las palabras pueden sonar vacias (aunque esten repletas), pero los actos pueden estar llenos de sentimientos y significar mucho mas…..
“….Y ahora sueño que voy caminando por todas las cosas que faltan vivir, y sentir…”
Gonzalo
Fotogramas Abril 22, 2009
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¿Si los fotogramas de tu vida no se velan como vos hubieras soñado que lo hicieran? ¿Si te encontraras que ellos pueden estar esperando cada una de las decisiones diarias, para poder poner y velar la siguiente foto de tu vida?
Tengo un rollo de pelicula para velar, como tenemos cada uno de nosotros, pero en mi caso estoy intentando velar cada uno de los fotogramas de la mejor manera posible.
Sientan, respiren, entiendan, experimenten, busquen, peleen, lloren, griten, rian, hablen, callen, muerdan, confien, desconfien, vivan, despierten, duerman, expliquen, aprendan y con cada una de ellas busquen dibujar cada uno de los fotogramas de su vida de ahora en adelante.
Gonzalo
EXPERIENCIA…. Marzo 31, 2009
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Cuando te encontrás con aquellas palabras que generan cierto respeto, uno se pregunta si realmente cuenta con aquello que se necesita para explicarlas en toda su profundidad, o si es demasiado presuntuoso para ponerse delante de una maquina a tratar de brindar una idea que lleve al lector a seguir pasando su tiempo leyendo esto.
La palabra en cuestion, en si misma, tiene una profundidad enorme. En realidad en muchos casos la misma palabra se podria explicar en si misma, o se auto genera profundidad, con todas las palabras que componen su explicación en el diccionario. La experiencia genera profundidad de espiritu, de ojos, de personalidad, de sensaciones, de situaciones, de cuerpo, de alma, de cabeza, de tantas otras cosas…pero veamos los significados de la palabra.
Dice el mataburros: condición o estado en que se da un conocimiento directo de algo o conocimiento de familiaridad adquirido con el uso o la practica.
Otras de mas definiciones que por ahí definen en forma mas clara los conceptos.
1. Hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo.
2. Práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo.
3. Conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas.
4. Circunstancia o acontecimiento vivido por una persona.
Como vieron las palabras que componen su definición son palabras buenas en su mayoria, son palabras nobles, palabras que generan intriga. Pero no me quiero quedar con las definiciones, me gusta saber cuales son aquellas palabras que son sinonimos y antonimos de una palabra tan buena como esta.
Sinonimos: Habito, conocimiento, practica, costumbre, maestria, aprendisaje, vicencia, ensayo, prueba, tentativa, experimentación.
Antonimos: Inexperiencia, Ignorancia, inocencia.
¿Puedo decir algo antes de empezar con la idea? QUE BUENA PALABRA.
No la podes comprar, entienden eso? La experiencia no se puede comprar, no tiene un valor monetario, no se puede salir a la calle y decirle a alguien que te venda su experiencia, porque no va a saber que venderte y tampoco le va a poder poner un precio.
La experiencia esta en cada uno buscarla en todos los aspectos de la vida y cuando decidis buscar la experiencia, tenes que decidir un par de cositas para poder buscar la experiencia. Porque las experiencias las podes vivir de un golpe o podes buscar tu experiencia a medida que te sentis fuerte para hacerla y aprovecharla.
A veces las experiencias que te llegan a la puerta llegan en momentos equivados y debemos dejarlas pasar. Esta en uno saber cuando estamos preparados para abarcar las experiencias.
No se si soy claro en este punto. Pero primero separemos en dos las experiencias. Unas son aquellas que se nos pasan por delante y nos muestran algo (ej: Ir a pescar Tiburon a la costa porque te invitan es una experiencia, corta y de aprendizaje). El hacer experiencia para profesionalizarse en aquello que trabajamos es tambien experiencia (pero aquello que queremos aprender y nos permite vivir de alguna manera).
Lo que estaba tratando de explicar en el parrafo anterior, donde hablaba de dejar pasar experiencias, corresponde a la posibilidad de tener claridad en la cabeza, como para evaluar las experiencias en las cuales estamos dispuestos a meternos y tratar de llevar al mejor destino posible.
¿Alguna vez se preguntaron cuantas experiencias, les hubiera gustado vivir cuando tenian mas años de vida? Y como esas experiencias tempranas como afectaron la forma en la cual encararon sus vivencias posteriores.
¿Se esta preparado para algunas experiencias o solamente caemos en ellas y dentro de ellas vamos aprendiendo? Esto puede ser muy amplio, pero cuando esto sucede, nos damos cuenta que las experiencias en las cuales nos caemos/metemos, a veces sin querer u otras veces queriendo (aunque nos duela mucho), nos damos cuenta que no poseíamos los conocimientos suficientes para encarar estas situaciones.
En los sentimientos considero que es el unico lugar donde no tenemos experiencia. O donde tener experiencia no sirve. Conocen la frase “…el corazon tiene razones que la propia razon, nunca entenderá…”. Que podemos explicar sobre aquellas situaciones donde nos damos cuenta que queremos razonar sentimientos y la verdad que la experiencia no sirve, siempre los sentimiento son distintos y si bien los sentimientos pueden en escencia ser los mismos, los distintos momentos de la vida nos hacen no reconocer esos sentimientos en ese momento.
La experiencia nos sirve en determinadas situaciones de la vida, cuando vemos repetir situaciones que ya hemos vivido, y decidimos hacer las cosas de determinada manera para no caer en los mismos errores que pudimos haber cometido. Pero cuando las situaciones en las cuales caemos y luego se transforman en experiencias y nunca las habiamos vivido. En muchos casos nos generan muchisimos temores, muchas preguntas, muchas ganas de tener las respuestas en el corto plazo para salir de eso para tener el resultado. ¿Pero saben que?
Muchas veces lo que necesitamos son aquellas palabras que aparecen en el diccionario y que conforman la definición de la palabra y su composición. No son las primeras palabras, que dice el diccionario, sino que son algunos de los sinonimos mas lejanos en la lista.
Vivencia – Ensayo – Prueba – Experimentacion – Tentativa
Todo esto que comienza como vivencias terminan conformando nuestras experiencias. La verdad que me gustaria decir que he vivido las experiencias en los momentos en los cuales estaba preparado para hacerlo. Pero revisando el libro de mis experiencias, muy pocas de ellas llegaron en los momentos en los cuales estaba preparado para sacarles el jugo.
El sabor amargo de las experiencias a destiempo hace que muchas veces no queremos pasar por la misma experiencia, porque sabemos que la anterior fue fea. Pero esta en cada uno de nosotros considerar en la ecuación los momentos y las cosas que cambiaron y que nos pueden dar sobre la misma situación una experiencia completamente diferente y placentera.
El valor de pasar por una experiencia y vivirla al 100% hace que tengamos la posibilidad de aprender. El vivirlas al 100% significa sangrar por ellas, entregarles todo en ese momento, conocer que profundo son los sentimientos que le queremos dar a la experiencia y evaluar que es el momento justo para vivirla y sentirla.
Toda experiencia que te pegue un cachetazo y te mueva el piso. Para bien o para mal, tiene que ser positiva. Porque te dara la respuesta para el proximo golpe que te quiera dar la nueva experiencia que te este esperando a la vuelta de la esquina. Las experiencias son los escalones que debemos subir para poder llegar a ser lo que cada uno de nosotros quiere ser.
“Ya no bastaba con dejarse llevar, ahora habia que seguir, poner cabeza y aguantar el tiron, que con la vida es asi. Hay que tomarse un tiempo para comprender que solamente sos lo que sos, de ahí a todo lo que tu quieras ser, eso ya depende de VOS.”
Gonzalo
Tiempos Marzo 19, 2009
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Durante los ultimos dias no he pasado por estos lugares, en realidad he pasado pero no dejado nada. Solo miraba las imagenes y recordaba porque las habia puesto. El cuento “los traidores” fue solo un buen momento de lectura de una tarde que quise compartir con aquellos que pasan por el blog.
Sinceramente los tiempos estan cambiando para mi, y el escribir ya no es una situacion tan necesaria. No digo que ya no me guste escribir, pero la terapia que significaba volcar las cosas que necesitaba decir en este lugar, han pasado a formar parte de mis sesiones. Hay muchas cosas que tengo para decir por aqui, pero necesito elaborarlas y tratar de volcarlas de la mejor manera posible para que sean entendidas por todos aquellos que quieran leer entre esas lineas.
Los tiempos siempre fueron sabios conmigo, siempre todo paso en el momento en el cual tenia que pasar. He aprendido con los años a no forzar el tiempo. Las cosas se acomodan de acuerdo con lo que el destino decide y con lo que nosotros le aportamos para que ello ocurra. Las palabras se juntan en la cabeza, las vivencias se acumulan en el corazon, las buenas intenciones siguen estando donde siempre, los sentimientos estan todos revueltos y los tiempos siguen avanzando. El apurar las decisiones y los tiempos, siempre me hicieron tomar malas decisiones. Los mientras tanto hacen que tenga miles de cosas para evaluar.
Las palabras volveran y los tiempos daran su sabio consejo, sobre las decisiones a tomar. Mientras tanto esperenme por aqui. Ya volveré……..
“……Hoy se siente satisfecho, aunque aquel rol no exista mas; para vida con su pecho y su cancion vuelve a sonar……”
Gonzalo
“Los Traidores” – Eduardo Sacheri Febrero 11, 2009
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¿Qué decís, pibe? Llegaste temprano. Vení, acomodáte. «¡Hey, jefe: Dos cafés!» Dejáte de jorobar, pibe, yo invito. El sábado pasado convidaste vos. ¿Y qué tiene que ver que hoy sea el clásico? El café sale lo mismo. Van uno a cero. Mirálo bien al petisito que juega de nueve. Lo vi en el entrenamiento del jueves, no sabés cómo la lleva. Se mezcló bárbaro con la Primera. Lo acaban de traer. De Merlo, creo. Una maravilla. Aparte ahora que nos cagó Zabala nos hacen falta delanteros. Es una fija, pibe. La única que nos queda es sacar pibes de abajo. Y sacarlos como si fueran chorizos, ¿eh? Si no, te pasa como con Zabala. El club se rompe el alma para retenerlo cuatro, cinco años, y a la primera de cambio cuando le ofrecen dos mangos se te pianta a cualquier lado y te desarma el plantel. Sí, seguro. Si no les importa nada. ¿La camiseta? No pibe, ésa te calienta a vos o a mí, pero ¿a éstos? ¿No fue el imbécil éste y firmó para Chicago? Ya sé que es un traidor, pero fijáte lo que le importa.La Muerte.
¿Qué te contaba, pibe? Ah, sí. Que llegué temprano y me acomodé bien arriba en las gradas a esperar. Cuando fueron llegando los de Chicago no hablaban de otra cosa: jorobaban con cuántos goles nos iba a meter Gatorra, practicaban los cantitos alusivos, hacían gestos, no sabés, pibe. Una tortura. A eso de las dos cayeron los hermanos de Mercedes. Tuve que hacerles señas mientras me acercaba a ellos para que me reconocieran. Aduje una extraña reacción cutánea que me obligaba a protegerme del sol. «¿Qué sol, si en cualquier momento llueve?» No podía faltar el inoportuno de Alberto para buscarle la quinta pata al gato. «Secuela de la operación, por la anestesia, sabés. Los otros lo codearon, enternecidos por mi sufrimiento, y lo obligaron a callar.la Base Marambio.
Se muda al Centro y listo. si te he visto no me acuerdo. Igual no te preocupés. Hoy no la va a tocar. A ese matungo no le da el cuero para amargarnos la vida. Ya sé que con Chicago la cosa se puede poner fulera. Clásicos son clásicos. Pero quedáte tranquilo. Es un amargo y no se va a destapar ahora.
Si vos hubieras vivido en la época de Gatorra sí que te hubieses chupado un veneno de aquéllos. Vos no habías nacido, ¿no? Si fue hace una pila de años… ¿Y cómo sabés tanto del asunto? Ah, tu viejo estuvo en la cancha. Bueno, entonces no tengo que recordarte mucho. Fue algo como lo de Zabala pero peor. Porque Gatorra era nuestro, pero nuestro, nuestro. Desde purrete había jugado con los colores gloriosos. Pero resulta que en el pináculo de su carrera, cuando nos dejó a tres puntos del ascenso en una campaña de novela, va y firma con Chicago. Fue el acabose, pibe, el acabose. No lo lincharon porque en esa época la gente se tomaba las cosas con más calma. Porque en Chicago la siguió rompiendo. Y para peor, en el primer clásico en el que jugó contra nosotros, con ese harapo bicolor puesto en el lugar donde hasta entonces había estado «la gloriosa», nos metió tres goles y nos los gritó como un loco. Así, pibe, sin ponerse colorado. Lo putearon de lo lindo, pero el resentido parece que cuanto más lo insultaban más se enchufaba. Escucháme un poco: el tercer gol lo metió de taco, con las manos en la cintura, sonriendo para el lado en que estaba la hinchada del Gallo. Ni te imaginás, pibe.
Así que tu viejo lo vio, fijáte un poco. Si hubieses estado, nene. No sabés lo que fue aquello. Pero 10 mejor, lo mejor…
¿Te cuento una historia rara? ¿Seguro? Tiempo tenemos: van cinco minutos del segundo tiempo. Falta como una hora para que empiece. Bueno, entonces te cuento: ¿qué me decís si te digo que ese partido de los tres goles de Gatorra con la camiseta de Chicago yo lo vi en medio de la tribuna de ellos, rodeado por esos ignorantes que gritaban como enajenados? ¿Qué me dirías si te digo que los dos primeros goles hasta tuve que alzar los brazos y sonreír como si estuviera chocho de la vida?
¿Sabés qué pasa, pibe? La verdad es que Gatorra no era el único traidor de aquella tarde: yo también estaba del lado equivocado. Sí, flaco, como te cuento. Y todo, ¿sabés por qué?: por una mina. Todo por una mina, ¿te das cuenta? No, ya sé que no entendés ni jota. No te apurés. Dejáme que te explique.
A veces la vida es así, pibe, te pone en lugares extraños. La cosa vino más o menos de este modo: un año antes más o menos de ese partido de la traición de Gatorra, les ganamos en Mataderos, encima con un gol de él, fijáte un poco. A la salida me desencontré con los muchachos de la barra, así que entré a caminar por ahí, cerca de la cancha, pero me desorienté feo. Muy tranquilo no andaba, qué querés que te diga. Ya era de tardecita, y terminar a oscuras rodeado de gente de Chicago no me hacía ninguna gracia, sabés. Pero en una de ésas doy vuelta una esquina y la veo. No te das una idea, pibe. Era la piba más linda que había visto en mi vida. Llevaba un trajecito sastre color grisesito. Y zapatitos negros. Mirá si me habrá impactado: jamás de los jamases me fijaba en la pilcha de las minas. Y de ésta al segundo de verla ya le tenía hasta la cantidad de botones del chaleco. Era menudita pero, ¡qué cinturita, mama mía, y qué piernas! Bueno, pibe, no te quiero poner nervioso. Y cuando le vi la cara… ¡Qué ojos, Dios Santo! No sabés los ojos que tenía. Cuando me miró yo sentí que me acababa de perforar los míos, y que el cerebro me chorreaba por la nuca. Qué cosa, la pucha. Estaba apoyada contra un auto, con un par de fulanos a cada lado. Dudé un momento. Si me paraba ahí y la seguía mirando capaz que esos tipos me terminaban surtiendo. Pero, ¿si me iba? ¿Cómo iba a verla de nuevo? No tenía ni idea de dónde cuernos estaba. Era entonces o nunca. Así que enfilé para donde estaban. Sí, como lo oís. Mirá que me he acordado veces, pibe. ¿Cómo me animé a encarar hacia el grupito ése, de nochecita, en Mataderos, después de llenarles la canasta? Y fue por amor, pibe. No hay otra explicación posible ¿Qué vas a hacerle?
Cuando me acerqué medio que entre dos de los fulanos me salieron al paso. Ahí un poco me quedé: los medí y me avivé de que me llevaban como una cabeza. Atorado, voy y les pregunto para dónde queda Avenida de los Corrales. Apenas hablé me quise morir. Ahí nomás se iban a apiolar: ¿qué hacía un tarado caminando solo por Mataderos el sábado a la nochecita, preguntando por Avenida de los Corrales, si no era un hincha de Morón que venía de llenarles la canasta y no tenía ni idea de dónde estaba parado? Tranquilo, Nicanor, me dije. Capaz que estos tipos ni bola con el fútbol. Pero la esperanza me duró poco. Uno de los tipos me encara y me pregunta de mal modo: «¿Vos no serás uno de esos negros de Morón, no?». Yo me quedé helado. Iba a empezar a tartamudear una excusa cuando la oí a ella: «Alberto, cuidá tus modales, querés». Dijo cinco palabras, pibe. Cinco. Pero bastó para que yo supiera que tenía la voz más dulce del planeta Tierra. Casi me la quedo mirando de nuevo como un bobo, pero el instinto de conservación pudo más y me encaré con el tal Alberto. Yo sé que ahora te lo cuento, cuarenta años después, y parece imperdonable. Pero ubicáte en el momento. La piba ésta. Yo con el amor quemándome las tripas. Y esos cuatro camorreros listos para llenarme la cara de dedos. La boca puede caminarte más rápido que la mente, sabés: «¿Qué decís? ¿De Morón? Ni loco, enteráte». Y volví a mirarla. A esa altura ya me quería casar, sabés. Así que no se me movió un pelo cuando seguí: «De Chicago hasta la muerte».
Los tipos sonrieron, y a mí me pareció que ella se aflojaba en una expresión tierna. El único que siguió mirándome con dudas fue el tal Alberto: «Y decíme, si sos de Chicago, ¿cómo cuernos no sabés dónde queda la Avenida de los Corrales?». Era vivo, el muy turro. Los demás me clavaron los ojos, repentinamente apiolados del dilema. Pero yo andaba inspirado. Y la miraba de vez en cuando a la piba y el verso me salía como de una fuente: «Resulta… -me hice el que dudaba si exponer semejante confidencia-, resulta que es la primera vez que puedo venir a la cancha». Los tipos me miraron extrañados. Yo ya andaba por los treinta, así que no se entendía mucho semejante retraso. «Yo vivo en Morón -seguí-, es cierto, pero…-los tipos me clavaban los ojos-, pero volví a caminar recién hace cuatro meses».
Te la hago corta, pibe. Arranqué para donde pude, y lo que se me ocurrió fue eso. Supongo que fue por los nervios. Pero no vayas a creer. Después fui hilvanando una mentira con otra, y terminó tan linda que hasta yo terminé emocionado. Les dije que de chiquito me había dado la polio y había quedado paralítico. Y que por eso nunca había podido ir a la cancha. Agregué que me hice fanático de Chicago por un amigo que me visitaba y que después murió en la guerra (no se en qué carajo de guerra, dicho sea de paso, pero les dije que en la guerra). Y que me había enterado de que en Estados Unidos había un doctor que hacía una operación milagrosa para casos como el mío. Y que había vendido todo lo que tenía para pagarme el tratamiento. Terminé diciendo que había sido todo un éxito. Que había vuelto hacía dos semanas, después de la rehabilitación, y que apenas había podido me había lanzado a Mataderos a ver al Chicago de mis amores. Tan poseído del papel estaba que cuando conté mi tristeza por los dos goles recibidos en la tarde se me quebró la voz y se me humedecieron los ojos. Cuando terminé los cuatro energúmenos me rodeaban y el tal Alberto me apoyaba una mano en el hombro.
«Me llamo Mercedes, encantada.» Me alargó la diestra, y mientras se la estrechaba pensé que cuando llegara a casa me iba a cortar la mano y la iba a poner de recuerdo sobre la repisa. Tenía la piel suave, y me dejó en los dedos un aroma de flores que me duró hasta la mañana siguiente. Después se presentaron los tipos. Tres eran hermanos de ella, «gracias a Dios», pensé. Y el coso ése, Alberto, era un amigo. «Me cacho en diez, será posible, el muy maldito», me lamenté.
Estaban en la vereda de la casa de ella. Y acababan de volver del partido. El corazón me dio un vuelco cuando me enteré de que el papá de ella era miembro de la comisión directiva, y que el más grande de los hermanos era vocal de la asamblea. No sólo eran de Chicago: ya era una cosa como Romeo y Julieta, ¿viste?
Resulta que iban todos los sábados a ver a Chicago, pero Mercedes iba sólo cuando jugaban de locales. Y al palco, junto con el padre. Los hermanos y el otro tarado iban a la popular, con algunos amigos. Se ofrecieron a llevarme a casa. Traté de disuadirlos, diciéndoles que en Morón tal vez no fueran bien recibidos, pero insistieron. «Tendrás que descansar», decían.
Yo fui rezando todo el viaje para no cruzarme con ninguno de los vagos de mis amigos. Llegué sano y salvo. Tuve el cuidado de cojear levemente al bajar delante del portón de casa. Los saludé efusivamente. Ellos se dijeron algo mientras yo me alejaba. «¡Nicanor!», me llamó el hermano grande. «¿Querés venir el sábado con nosotros?» Mi alma estaba vendida definitivamente al diablo. Me di vuelta. Y algo vi en los ojos de ella que me decidió. «Seguro -contesté-. Pero no se molesten hasta acá. Los veo en la sede.» Los miré alejarse creyendo entender a San Pedro cuando escuchó cantar al gallo el Viernes Santo.
Cuando entré a casa la encaré a mi vieja y le di rápido el resumen de mi nueva vida. Pobre viejita, no entendía nada. Cuando le dije que me habían traído unos hinchas de Chicago rajó para la heladera para prepararme unos paños fríos. «Vos te insolaste», diagnosticó. Pero la seguí hasta la cocina y con paciencia
le expliqué varias veces el asunto. «¿Tan rica es esa chica, Nicanor?», me preguntó. «No me pregunte, mamita». contesté turbado. Se ve que entendió, porque nunca más me dijo nada.
Con los muchachos la cosa iba a ser distinta. ¿Cómo explicarles semejante agachada? No me animé a hablar. Tuve que apilar una mentira sobre la otra, y sobre la otra, y así hasta formar una torre interminable. En el barrio dije que me había salido un laburito de contabilidad en una empresa de colectivos, los sábados. Y los muchachos, lógicamente, se quejaron. Decían: «¿Para qué lo querés Nicanor? Si con el sueldo del banco para vos y tu vieja te alcanza y te sobra». Y yo que «no, sabés que pasa, que quiero ahorrar unos manguitos», y toda esa sanata. La vieja resultó de fierro. Tan entregado me veía a mí que hasta colaboró con alguna mentirita menor para darme más coartada. Cuando salía a hacer las compras comentaba que el pobre Nicanor estaba deslomándose con dos trabajos, para comprarle los remedios para el asma. «¿Y desde cuándo tiene asma, Doña Rita?» «Es `asma muda’, por eso», contestaba. Pobre viejita, se ve que en la familia nunca fuimos demasiado brillantes para el verso.
El asunto es que en ese año emprendí una doble vida de Padre y Señor nuestro. Durante la semana hacía mi vida normal: después del banco pasaba por la sede del Deportivo a tomar una copita y jugar naipes con los muchachos. Cara de póker, como si nada. Una vez sola estuve a punto de pisar el palito. Se habían trenzado en una discusión de las habituales, pero ese día se les había dado por lucirse citando equipos en cuya formación se repitieran ciertos nombres de pila. No sé, Carlos, Artemio, el que fuera. Y voy yo como un pelotudo y digo que en la primera de Chicago juegan cuatro tipos que se llaman Roberto. Me miraron como si fuera un extraterrestre. Salí del paso levantando el dedo y con voz solemne: «Y, viejo, conoce a tu enemigo» o alguna imbecilidad por el estilo. Pero transpiré la gota gorda. ¿Qué querés? Pasaba lo evidente. Todos los sábados a ver a Chicago. Chicago para acá, Chicago para allá, como si fuese el hincha más fiel del planeta. Ya me conocía hasta las mañas del aguatero suplente. Pero ¿cómo no iba a ir? Si a la vuelta los hermanos me insistían para que me quedara a un vermouth en casa de Mercedes. Por supuesto me los tenía que bancar al viejo y a los hermanitos, pero también estaba ella, que se prendía a las conversaciones futboleras con elegancia pero sin remilgos.
Todo tenía sus ventajas: si perdía Chicago yo disfrutaba como un príncipe heredero las caras de culo de mis acompañantes, mientras fingía certeras pala bras de consuelo y pronosticaba futuras abundancias. Si ganaban, la algarabía del papá solía redundar en una invitación para comer afuera, todos juntos, Merceditas incluida. Así que no podía quejarme. Es cierto que la conciencia a veces me remordía mientras saboreaba la picada con el Gancia rodeado de mis enemigos de sangre. Pero de inmediato se acercaba Mercedes, precedida por su sonrisa de arco iris y su mirada de incendio; Mercedes rodeada por su fragancia de mujer inolvidable, ofreciéndome la última aceituna antes de que se la deglutieran aquellos mastodontes, y la sensación de culpa se disolvía en una egoísta gratitud a Dios y a la creación en general.
Pero lo bueno dura poco, pibe. Ese es el asunto. Ya iba para un año de mi traición inconfesa cuando se me vino encima el choque del siglo. Morón versus Chicago, con el malparido de Gatorra estrenando los trapos verdinegros luego de venderse a Lucifer por unos pocos pesos. Yo ya tenía decidido enfermarme de algo incurable ese fin de semana y ver el clásico desde la tribuna correcta de la vida. Ya había anunciado en la sede del Deportivo que en la empresa de colectivos había pedido un adelanto de vacaciones para disfrutar de esa tarde impostergable, en la cual con justa razón los simpatizantes del Gallo harían naufragar al «vendido en un océano de insultos que perseguiría su memoria por el resto de la eternidad. Los muchachos habían recibido mi anuncio con alborozo. En el campamento enemigo abrí el paraguas aludiendo a cierta enfermedad incurable de una cierta tía mía residente en Formosa (que súbitamente se agravaría y me llamaría a su lado para no despedirse del mundo en soledad).
El problema surgió el martes anterior al partido. Debo confesar que para ese entonces yo asistía los martes a la nochecita á un vermouth en la sede de Mataderos. No me mirés así, pibe. Yo estaba compenetrado de mi papel, y Mercedes me tenía totalmente enajenado. Pero los cuatro brutos ésos me la marcaban de cerca. De alguna manera tenía que verla entre semana, aunque fuera de pasadita. Además, estaba ese fulano Alberto, el «amigo», que no la dejaba ni a sol ni a sombra. En verdad, nunca los había visto en actitud de noviecitos. Nada que ver. Pero el tipo se la comía con los ojos. Y al viejo de ella lo seguía como un perro, el muy guacho. Le chupaba las medias que daba asco: le llevaba los papeles, le hacía de chofer, le tenía la puerta vaivén de la sede. Lástima que yo siempre fui tan bueno. Porque si no, en algún amontonamiento en la popular lo empujo y termina veinte escalones más abajo con cuarenta huesos rotos, viste. Pero siempre fui un romántico bobalicón, qué le vas a hacer.
Pero ese martes anterior al clásico se me vino el mundo abajo. El muy imbécil va y anuncia en la mesa de café que el viejo de Merceditas lo ha autorizado a llevarla al cine el sábado a la noche, como festejo especial del previsible triunfo de Chicago en el clásico vespertino. Los hermanos de Mercedes lo palmearon complacidos; y yo tuve que fingir algo parecido a una sonrisa aprobatoria.
Ahora no tenía salida. O lo mataba el sábado en la cancha o el tipo me ganaba definitivamente de mano. Justo ahora, que Mercedes prolongaba las miradas que cruzábamos furtivas en el vermouth de la nochecita, y me buscaba tema de conversación cuando nos encontrábamos a la salida del palco y caminábamos todos juntos hasta el auto. ¿O era una impresión mía, inducida por el embotamiento del amor que le tenía? El hecho, pibe, es que tuve que dar media vuelta en el aire y cambiar de planes.
A los muchachos les dije que en la empresa de colectivos me habían denegado el permiso, bajo amenaza de echarme. Ellos ofrecieron quemar la terminal con mis jefes adentro, pero los disuadí entre sonrisas, convenciéndolos de que no era para tanto. A los hermanos de Mercedes les dije que mi tía la que se estaba muriendo en Formosa se había curado de repente.
Celebraron y brindaron a mi salud y a la de mi tía. Al único que se lo vio medio arisco fue al tal Alberto, como si sospechara algo turbio, o como si lo hubiese desilusionado mi permanencia en Buenos Aires. Por supuesto que verlo así me llenó de alegría.
Con todas esas complicaciones de última hora no tuve tiempo de detenerme a pensar seriamente en las dificultades de presenciar ese clásico histórico en la tribuna visitante. ¿Entendés, chiquilín? Primera dificultad: que me reconociera la gente del Gallo. Solución: anteojos negros, cuatro días sin afeitarme y un amplio sombrero para protegerme del sol. Segundo problema: llegar en medio de los visitantes y ser reconocido pese a mis camuflajes. Solución: entrar a primera hora, solo, y esperar en las gradas la llegada de la tribu de Merceditas, bien escondido en el extremo de la popular opuesto a la zona de plateas. Quedaba un tercer problema, pero éste no tenía solución posible: soportar noventa minutos en nuestra cancha en silencio, o moviendo los labios acompañando a los energúmenos éstos, mientras del otro lado del césped los nuestros descargaban su justo rosario contra esos malparidos y sobre todo contra Gatorra, su más pérfida y reciente adquisición. Y mientras tanto rezar, rezar para que nadie se diera cuenta de la impostura, para que Gatorra estuviese en una mala tarde, para que ganáramos el clásico, para que la derrota le torciese el humor al padre de Mercedes y cancelara la salida al cine de la noche en el auto del tarado de Alberto. Demasiados pedidos para un solo Dios en un solo rezo. Pero, ¿qué iba a hacer, pibe?
Cumplí mi plan a la perfección. Llegué a la una en punto, recién abiertas las puertas. Completé mi atuendo con un piloto verde y amplio que había sido de mi difunto tío. No sabés la facha, pibe: sombrero ancho, anteojos negros, capote militar y barba de varios días. Cuando me vio salir de casa a la viejita casi le da un soponcio. Tuve que sacarme todo de raje para mostrarle y convencerla de que no era una aparición de San
Cuando faltaban quince minutos, en la tribuna visitante no cabía un alfiler. La verdad, ellos habían traído a todo el mundo. Y a la luz de cómo fueron los hechos hicieron bien, ¿no? Imagináte pibe: ser testigo de una goleada bárbara con tres tantos de un tipo que traicionó a tus enemigos y ahora juega para vos. ¿No parece un cuento de hadas, pibe?
A Merceditas la ubiqué enseguida gracias al enorme paraguas negro que el viejo de ella abrió cuando empezó a chispear, faltando cuatro minutos. Levanté un brazo a modo de saludo, y ella me contestó con una sonrisa que me levantó la temperatura debajo del capote verde. ¿Cómo hizo para ubicarme con semejante indumentaria? En ese momento me dije que era el amor el que la guiaba con sus dictados. No pongás esa cara, pibe, ya sé que uno es cursi cuando habla de amor, pero qué querés. Si la hubieses visto como yo la vi. Nunca más volví a ver a una mina tan linda como estaba Merceditas esa tarde. Llevaba un vestidito verde con cartera y zapatitos negros (y qué querés, si la pobre no conoció otro cuadro) que le quedaba que ni pintado. Y el pelo recogido en un rodete. Y los labios rojos. Me hubiese quedado mirándola el resto de la tarde. Bah, el resto de la vida.
Pero cuando salieron a la cancha los ojos se me fueron a Gatorra. El muy guacho iba bien erguido, encabezando la fila. Recibía los insultos casi con gra cia, con elegancia. Cuando enfiló para el medio miró hacia la hinchada visitante que se vino abajo. En esa época los equipos no solían saludar desde el medio, pero el soberbio éste se tomó el tiempo de alzar los brazos en dirección a las vías del Sarmiento, para que a sus espaldas un rumor de rabia se alzara como un incendio desde la barra enfurecida. Yo rezaba debajo de mi disfraz para que lo partieran a la primera de cambio. Pero se ve que Dios andaba en otra cosa. Porque este malnacido, este traidor imperdonable, eludió a cuatro tipos y la tocó suavecita a la salida del arquero. Alrededor mío los fulanos se subían unos a otros, lloraban, gritaban como energúmenos, levantaban los brazos gesticulando obscenidades. Sintiéndome Judas tuve que alzar los brazos, para no botonearme tanto. En cuanto pude miré para el palco y la vi a Mercedes aplaudiendo con la carterita colgada del antebrazo izquierdo y sonriendo hacia donde yo estaba; y solté dos lagrimones de dolor que me corrieron bajo los lentes oscuros. La impotencia, ¿sabés?.
Veinte minutos más y ¡zas! Córner y un cabezazo del cornudo de Gatorra. Dos a cero y de nuevo el delirio. Ahí yo empecé a pensar que en realidad todo era un castigo por mi traición; y que la culpa de esa humillación colectiva la tenía yo, el Judas moderno del fútbol argentino. Decí que cuando terminó el primer tiempo y todos los tipos se apuraron a apoyar el trasero en algún huequito libre de los escalones, yo me hice el otario y me quedé parado. Me pasé los quince minutos hablando por gestos con Merceditas, a través de la distancia. Ya sé, flaco: alrededor mío tenía cinco mil tipos convencidos de que yo era un pelotudo. Pero qué querés, si era un primor la piba. Aparte, de vez en cuando, lo relojeaba de costadito al tal Alberto y estaba hecho una furia, no sabés.
En el segundo tiempo nos pegaron un peludo inolvidable, pero estaba por terminar y no nos habían vacunado de nuevo. Yo miraba el reloj cada veinticinco segundos, desesperado porque terminara de una vez por todas el suplicio chino. «Quedáte tranquilo, Nicanor, que están muertos», me tranquilizaban los hermanos. «Ya sé, ya sé», contestaba yo, en una mueca semisonriente, y con ganas de descuartizarlos con una sierra de calar. Yo los veía a los nuestros, al otro lado del océano verde, y el pecho se me hinchaba de orgullo. Seguían cantando e insultándolo a Gatorra en cuatro idiomas, indiferentes a las burlas y al oprobio. ¡Qué no hubiera dado por estar entonces del otro lado! Pero de inmediato giraba hacia mi derecha y la veía a ella, tomadita del brazo del viejo, indefensa, pura, increíblemente hermosa, y me decidía a tolerar unos minutos más.
Pero lo que pasó entonces fue demasiado. Faltaban cinco. Se escapa Gatorra y enfrenta al arquero. Le amaga y lo pasa. Se detiene. La hinchada visitante grita enloquecida. El arquero vuelve sobre sus pasos. El Traidor, con la sangre fría de un cirujano, vuelve a enganchar y el guardameta pasa como una tromba para el otro lado. A mi alrededor deliran. Pero falta. Porque el inmundo ése se da vuelta con las manos en jarra, observa parsimoniosamente a la heroica hinchada del Gallo, y le da a la bola un tacazo disciplicente en dirección al arco vencido. Para terminar de perpetrar su osadía, se acerca al alambrado y empieza a besarse el harapo verdinegro que los turros ésos usan de camiseta.
Uno de los hermanos de Mercedes me estampó tal apretón que casi me arranca el sombrero. Delante mío dos tipos lloraban abrazados. Yo miraba sin po der dar crédito a mis ojos. Enfrente, la hinchada de mis amores en un silencio de sepulcro. Alrededor estos fulanos con una chochera de mil demonios. Y al pie de las gradas Gatorra besuqueándose la casaca con cara de chico bueno y cumplidor. Es el día de hoy que aún recuerdo la sensación de fuego que empezó a subirme desde las tripas, y que terminó casi quemándome la piel de la cara. Y para colmo van los nuestros, primero sueltos, algunos pocos, luego más, por fin todos, dándole al «¡El que no salta, es de Chicago… el que no salta, es de Chicago!», y a mí se me empezó a dar vuelta el estómago como si me estuviesen mirando a mí a través de todo el largo de la cancha; como si ni el sombrero ni el capote ni los lentes oscuros hubiesen bastado para tapar la traición delante de los míos. Supongo que tratando de encontrar fuerzas para seguir corrompiéndome, miré hacia la platea para verla. Allí estaba, como siempre en todo ese año de mi perdición: bella, perfecta, inolvidable. Sonriendo hacia donde yo estaba, quemando el cemento desde su sitio hasta el mío con las chispas de sus ojos incandescentes. Le pedí a Dios que me hiciera nacer de nuevo. Que me cambiara de vida. Que me arrancara para siempre la memoria. Pero algo adentro mío, algo empezó a crecer mientras escuchaba los cantos del otro lado y las burlas de éste, una mezcla de vergüenza y de pudor y de rabia por saber al fin definitivamente que no podía, y que por más que quisiera y lo intentara nunca jamás de los jamases podría cambiar de vereda, aunque la perdiese a ella para siempre, aunque me pasase el resto de la vida lamentándome semejante cuestión de principios, porque tarde o temprano todo iba a saltar, porque un martes u otro les iba a terminar cantando las cuarenta en esa sede de mierda que tienen ellos, o un sábado del año del carajo me iba a pudrir de aplaudir castamente los goles de ellos, y porque aunque no les partiera una botella en la zabiola a todos los hermanos y al tal Alberto, tarde o temprano en la jeta se me iba a notar que no, que nunca jamás en la puta vida voy a ser de Chicago, porque mis viejos me hicieron derecho y no como al turro malparido de Gatorra. Y cuanto más me calentaba conmigo, más me calentaba con él, porque mientras se besaba la camiseta más y más yo sentía que me decía: «Vení, Nicanor, vení conmigo acá al pastito, dale vos también algunos chuponcitos a la camiseta, dale Nicanor, no te hagás rogar, si vos y yo somos iguales, si los dos somos un par de vendidos, yo por la guita y vos por la minita, pero somos iguales; dale Nicanor, qué te cuesta, dale, sacáte el disfraz y vení, que estamos cortados por la misma tijera, pero por lo menos yo no me ando escondiendo».
Cuando tuve a mis hijos me puse nervioso, es cierto. Pero nunca sufrí tanto como esos dos minutos de los festejos del tercer gol de Gatorra en cancha nuestra. Te lo juro. Volví a levantar los ojos. Todo seguía igual. Alrededor mío la hinchada de Chicago comenzaba a apaciguarse: se destrenzaban los abrazos, algunos se sentaban para reponer energías, otros se ajustaban la portátil a la oreja para escuchar los detalles. Enfrente bailaban las banderas rojiblancas. A mi derecha, Mercedes me acunaba en sus ojos. Abajo, el traidor prolongaba un poco más la burla hacia mi gente.
De ahí en más no pude controlarme. Miré por anteúltima vez a la platea e hice un gesto de adiós con la mano. Después me erguí en puntas de pie. Hice bocina con ambas manos. Respiré hondo. Entrecerré los ojos. Y cacareé con todas las fuerzas de mi alma renacida un: ¡¡¡¡¡GATORRA VENDIDO HIJO DE MIL PUTA!!!!! que se escuchó hasta en
No tuve ni tiempo de disfrutar la sensación de alivio que me sobrevino apenas lo mandé al carajo, porque en el instante en que me enfrié un poco tomé conciencia del sitio donde estaba: ahí solito con mi alma, en medio de los leones, listo para ser devorado. Cuando miré a las fieras, había por lo menos sesenta pares de ojos clavados en mi pobre persona, y por los cuchicheos se iba corriendo la voz gradas arriba y gradas abajo. «¿Qué dijiste?», me encaró de mal modo el tal Alberto, desde el escalón inferior al mío. Lo miré. A fin de cuentas yo estaba ahí por su culpa: ¿no estaba en ese antro en un intento desesperado por evitar su salida nocturna con Merceditas? El maldito no sólo iba a salir con ella: después de lo de hoy tendría el camino definitivamente libre de obstáculos. Sin pensarlo dos veces le mandé un directo a la mandíbula. El muy zopenco cayó hacia atrás organizando una pequeña avalancha en los tres o cuatro escalones subsiguientes.
Mi vida pendía de un hilo: no sólo acababa de deschavarme delante de cinco mil enemigos. Acababa también de surtirle una linda piña a un socio querido y respetado de la institución. Sin pensarlo dos veces, tomé la decisión que finalmente y pese a todo terminó salvándome la vida. Salí disparado escalones abajo, aprovechando el claro dejado por mi contrincante semidesvanecido. Llegué al alambrado y me prendí con ambas manos como si fueran tenazas. Ya detrás mío distinguía con claridad los primeros «atájenlo que es de la contra», «párenlo que es un vendido», «vení que te reviento la jeta a patadas». Con los mocasines me costó enganchar los pies en los rombos del alambre. Encima no faltaban los comedidos que sin saber muy bien del asunto igual trataban de atajarme por la ropa. Perdí el sombrero de una pedrada. Los anteojos se me cayeron forcejeando con un viejito sin dientes que no me soltaba la pierna derecha. Gracias a Dios, en esa época el alambrado era más bajo. Me pinché hasta el alma cuando llegué a la cúspide. Me arqueé hacia atrás para verla por última vez en mi vida. No fue fácil, pibe. ¿Sabés lo que fue saber que estaba renunciando a ella para siempre?
Para ese entonces ya me tiraban con serpentinas sin desenrollar. Igual me encaramé como pude en el alambrado y, en acto penitencial y al grito de «¡Sí, sí, señores, yo soy del Gallo» obsequié floridos cortes de manga a derecha e izquierda, hasta que me acertaron un cascote en plena frente, perdí el equilibrio y me fui de cabeza. Gracias al cielo, caí del lado de la cancha. Si no, estos tipos me cuelgan ya sabés de dónde.
El resto me lo contaron, porque permanecí inconsciente como cinco días. Mi vieja batió el récord de velas encendidas en la Catedral, pobrecita. Cuando abrí los ojos estaban todos. El Negro, Chuli, Tatito. Me habían cubierto con la bandera del Gallo. Primero pensé que estaba muerto y que me estaban velando; pero los muchachos me convencieron, en medio de mis lágrimas, de que estaba vivito y coleando. «La clavícula, tres costillas y cinco puntos en la zabiola -me decían-, la sacaste rebarata, Nicanor.»
Sí, pibe, como lo escuchás. Yo soy ese tipo del capote verde que se tiró desde la cabecera visitante a la cancha el día de ese clásico espantoso de los tres goles de Gatorra. Sí, capaz que lo hacés ahora y te pegan tres tiros y no contás el cuento. Yo qué sé, eran otros tiempos.
Yo era joven, y aparte no sabés. Si la hubieses visto a Mercedes… Nunca volví a conocer a otra mujer como ella. Pero, bueno, qué le vas a hacer, así es la vida. Igual sufrí como un condenado, no vayas a creer. Los muchachos me decían que no lo tomara así, que minas hay muchas pero Gallo hay uno solo, y todas esas cosas que son verdad, pero, qué querés, a mí esa piba me había pegado muy hondo, sabés. Eh, chiquilín, no te pongás triste. ¿Qué se le va a hacer? Hay cosas que podés hacer y cosas que no.
A ver, dejáme fijarme un poco. Sí, por acá ya se están parando. Me rajo que quedó un caminito. Dale, pibe. Ayudáme a levantarme. No, ya me tengo que ir, dale. ¿No ves que acaba de terminar el partido de reserva? Ya sé que ahora empieza el partido en serio. No flaco, en serio. Tengo que rajarme. No, pibe, ¿qué corazón, ni qué carajo? Del bobo ando hecho un poema.
Pero qué querés. Promesas son promesas. Y si me quedo capaz que no puedo contenerme y falto a mi palabra. El sábado que viene me contás. No, pibe, en serio. Tengo que irme. Permiso, permiso, gracias. Hasta el sábado.
Creéme, pibe. Te digo en serio. ¿Cómo qué promesa, pibe? «Vos juráme que nunca más gritás un gol de Morón contra Chicago. Nunca en la vida. Y yo le digo a papá que le guste o no le guste nos casamos igual.»
¡Chau, pibe!
Eduardo Sacheri
Nota: Lo lei esta semana y me parecio un excelente cuento. Hay muchos mas. Pero este tiene un gustito especial.
DETALLES Enero 14, 2009
Posted by garaque in Uncategorized.add a comment

Durante gran parte del 2008 surgieron ciertas preguntas, confesiones, situaciones, reclamos, estados de animo, experiencias agradables y de las otras, sensaciones encontradas, broncas, alegrías, sentimientos algunos feos y otros un poco mas alentadores, encontramos gente nueva, redescubrimos gente que ya estaba, ármanos y desarmamos cosas, escribimos, leímos, perdimos, ganamos, redescubrimos, nos pusimos molestos, puteamos contra el mundo, nos amigamos, descubrimos el interior, el exterior dejo de importar por un tiempo, el exterior empezó a cambiar, los cercanos no entendieron, y los lejanos nunca se enteraron hasta que se tornaron cercanos y por todo esto, en algún punto de la curva descendente del año pasado, empecé a darme cuenta de la importancia que tiene en todo lo que emprendo, hago y dejo de hacer, los DETALLES.
Descubrir la importancia de los detalles me ha generado la necesidad de revisar ciertas partes de todo lo que hago. El diccionario demuestra que la utilización de la palabra puede ser muy variada. Incluso eso es un detalle para tomar en consideración, para escribir la idea que estoy tratando de plasmar aquí.
La palabra detalle, según el diccionario de la real academia dice (tratare de explicar a mi criterio que significa cada una de ellas para mí y después seguiremos divagando un poco por la idea):
1. Parte, hecho o circunstancia que contribuye a formar o completar una cosa, pero no es indispensable en la cosa. Detalle hace referencia a una parte o a un aspecto parcial de una cosa, que en la descripción o presentación de lo más importante de ella resulta accesorio.
O sea que el pelo es un detalle. Podemos tenerlo o no, pero no es indispensable para vivir. Un montón de cosas no serian indispensables para muchas de las cosas que hacemos y sin embargo todas tienen una razón de ser. Digamos que el pelo nos puede cubrir de quemarnos el marulo cuando estamos tomando sol en verano (fíjense la pelotudes que acabo de escribir), para mi es solo un detalle. Pero que nos diría un doctor sobre la misma situación que yo acabo de plantear. Haría una disertación sobre la importancia que tiene para nuestro organismo todo aquello que nos puede brindar el pelo y las implicancias de no poseerlo. Los detalles que no forman parte de lo esencial son aquellos que para los ojos advenedizos no generan ninguna diferencia, pero para los otros ojos son diferencias fundamentales en la lógica de búsqueda (mas adelante como para cerrar la idea).
2. Relación, cuenta o lista pormenorizada.
Un inventario ¿es una relación, cuenta o lista pormenorizada de algo? Cuando definís que tantos detalles vas a tomar en algo que estas haciendo, es una decisión especial que te puede requerir mucho mas esfuerzo del solicitado originalmente ¿no? Como decirlo. Decime cuantos cajones de manzanas hay en ese galpón. Un poco mas a detalle podría ser. Decime cuantas manzanas rojas y verdes hay dentro del lugar. Y si sos un poco mas detallista podrías llegar a pedir. Decime cuantas manzanas rojas de menos de 80 gms y cuantas de más de 80 gs por cada cajón tenemos. Pero de las verdes cuantas están en cajones de 40 manzanas y cuantos de más de 40 manzanas. Suele ser un poco hincha pelotas la gente que busca mucho los detalles, pero más jode cuando no saben para que los quieren. Seguiremos mas adelante con este tema.
3. Rasgo de delicadeza, cariño o atención que muestra una persona: tener detalles; tener alguien un detalle con otra persona.
¿Que es tener un detalle con otra persona?. Porque seamos honestos, los detalles que uno puede tener con una persona, pueden ser de los más superficiales y pelotudos, pero ser muy significativos para esa persona o puede ser detalle hiper honestos y la persona no entender todo el esfuerzo que a uno le llevo hacer eso. Un detalle puede significar el inicio de una relación, puede significar el cambiar el destino de muchas cosas o un detalle puede ser el inicio de un montón de otros detalles que generan un detalle más grande y complicado. Signifiquemos un detalle en este punto: Mandar un mensaje de salutación a una persona por su cumpleaños, puede ser un detalle. Escribir un carta o un mail puede ser un detalle también, pero quizás desde el otro lado no se esperen lo que esta en el mail, o sea el detalle termino siendo contraproducente. Los buenos detalles son aquellos que sabemos que la persona va a aceptar y le van a agradar, con lo cual. Debemos conocer OTROS DETALLES DE LA PERSONA, para que ese detalle sea bueno.
4. Regalo de poca importancia que se da como muestra de afecto.
Depende mucho de cómo te muevas en la vida y que signifiquen las cosas materiales para cada uno. Un regalo de poca importancia para el Sultan de Bahrein, puede ser el último modelo de Ferrari pintado de amarillo a pintitas verdes. Para mi un detalle puede ser regalar un chocolate a una amiga embarazada que tiene un bruto antojo. Un detalle $2, una muestra de afecto. Recuerdan el slogan de la tarjeta de crédito “Ver jugar a tu hijo con la caja del juguete de $ 2.000……..no tiene precio”. Puede pasar.
La parte más despectiva de la cosa, pero no por eso menos importante. Cuando los detalles dejan de ser importantes, el todo se empieza a deteriorar.
Considerando estas explicaciones o definiciones que considera el diccionario, fue que mi cabeza, dio algunas muestras de interés sobre que podía significar en este momento de mi vida la palabra DETALLE. Y la verdad es que comencé a ver que muchas veces por una cuestión de costumbres o de formas de actuar (ansioso), era que pasaba por arriba los detalles de las cosas. Quería llegar a destino en forma rápida y muchas veces sin importar el como. Por lo tanto estaba claro el objetivo y el camino, pero no tenía en claro que cosas debían ser pasadas y vividas en ese camino para llegar a destino. En realidad llegaba al destino, pero cuando me preguntaban si había hecho tal cosa y tal cosa para llegar, siempre me faltan cosas por vivir en ese proceso. Quizás era el camino mas corto, y quizás el mas fácil o el que generaba menos conflictos. Pero era que como no haberlo recorrido, no generaba trabajo y por lo tanto no se valoraba lo conseguido.
“ERA ESPERABLE LLEGAR A ESTO PORQUE EL RESULTADO ERA ESTE”
No se dan una idea de lo mucho que me costo entender esta frase y todo lo que me perdí, por no hacer el esfuerzo de confrontar con determinadas situaciones, que te hacen crecer y aprender, y mucho tiene que ver en todo esto el no ver los detalles, pasarlos por alto o considerar como valida la primera acepción del diccionario, donde la idea de que no forman parte de lo fundamental del asunto, hacen que dejen de tener importancia. Algo que mucho tiempo, fue una gran forma de esquivar las cosas, fue “ver todo con ojos de niño”.
En el blog…..puse alguna vez….. “Pero siempre surgen la preguntas ¿Debemos perder los ojos de niño? ¿Debemos perder la mirada de aprendizaje? ¿Debemos perder le inocencia, por creer que sabemos mas que los demás?
Estaría buenísimo poder mantener vivo en nosotros la inocencia continua, la necesidad de aprender de todos los demás y la posibilidad de ver a los demás como un conjunto de vivencias que nos pueden ayudar, sin entrar en la soberbia de decir que somos mejores y esas personas no nos pueden enseñar nada. La mejor forma que tengo para mejorar, es la mirada de niño que tengo dentro, para poder revisar todos con la perspectiva de cuestionar todo y de querer aprender de todo aquello que me rodea. Y que aunque no sea nuevo, al momento de verlo por primera vez, podía estar con otras cosas en la cabeza y no logré comprender del todo, aquello que significaba la situación. Quizás la mejor forma de no caer en el aburrimiento de las situación que se nos presentan a diario en nuestras vidas.”
Es una definición o comentario de otra época de mi vida. El ver las cosas de esta manera es no crecer y no entrar en los detalles y los detalles son aquellos que te muestran las cosas de otra manera. El mirar las cosas siempre como siempre nuevas no hace consideres los detalles, siempre estas viendo lo fundamental y lo necesario. El considerar los detalles como algo fundamental, después de entender lo básico, hace que puedas profundizar tu crecimiento, y esto es creo la idea hacia donde quiero apuntar, para poder dejar algo claro.
Cuando comenzas a revisar los detalles, comienzan a aparecer las problemáticas reales de las cosas, comienzan a descubrirse las diferentes capas y problemáticas que tienen las cosas, empezar a revisar y a mirar con otros ojos a todo aquel que considerabas de otra manera, pero que no sabias que hacia un montón de tareas que no tenias en cuenta, los detalles de las personas son importantes, el querer conocer a las personas (en estos tiempos resulta demasiado difícil), nuestros detalles importan demasiado, que va a pensar si le digo esto, nos transformamos en actores de una obra que por el peso mismo de la realidad se termina cayendo, ¿no es mejor ser honestos siempre con nuestros detalles?, son aquellos detalles que nos hicieron ser quienes somos, para bien o para mal, pero lo que somos. Si te gusta el durazno, bancate la pelusa.
La realidad nos indica que aquellos detalles que descubrimos en aquellos que nos rodean y que antes no habíamos visto, no es que no estuvieran sino que antes no eran una parte fundamental de lo que nos importaba. Porque seamos sinceros, los detalles pueden pasar a formar parte de lo fundamental de la cosa y pasaremos a buscar otros detalles para descubrir nuevas cosas y seguir aprendiendo. Los detalles son demasiado importantes, sino seriamos como los autos en serie, somos personalizados cada uno de nosotros, nuestra realidad es única, nuestros detalles son únicos, nuestros momentos de cambio son únicos y nuestros detalles de toda la vida son los que nos hacen un detalle más de todo esto que nos rodea.
El tener mas detalles nos hace mas interesantes, puede haber detalles que nos gusten y detalles que no nos gusten, pero los detalles son al fin y al cabo los que nos hacen únicos y nos permiten consolidar una forma de encarar la vida. Mi objetivo de aquí en adelante es encontrar los detalles de las cosas, pueden ser buenos o malos, pero serán cosas únicas de todo lo que encuentre, estoy seguro que no hay perdida en esto, porque la realidad es que aunque sea malo el detalle que encuentre alguna enseñanza tiene que dejarnos. A la vez si los detalles que encuentres de las cosas que haces en tu laburo, con la gente que conoces o con quien sea, son buenos, eso te permite conocerlos, y generar un relación de beneficio mutuo. Todo detalle en el fondo es una parte fundamental del todo, ya que el todo seria distinto, sin ese detalle.
“….Hoy que claro ve las cosas, que ayer no vio, ni va a exigir. Sobre su pena se posa quiere entender para seguir. Llega la batalla y contra él estalla, algún día va a escampar. Y como sale de esta, quiere la respuesta, sabe que no es escapar…”
Gonzalo
Vasos……..(ajenos, no propios) Junio 29, 2008
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Después de algunos días sin andar por estos lugares, estoy con los pensamientos/sentimientos un poco más claros y con ganas de sentir nuevamente la benevolente sensación de sacar a una hoja de papel, estos sentimientos que estoy hace mucho tiempo guardando. Que estuvieron todo el tiempo ahí, pero que buscaron de manera imprevista la salida, para evitar ser pensados y relativizados como muchos otros les pasó anteriormente.
Surgió hace un par de meses, la siguiente pregunta. ¿Estas viviendo por vos o para los demás? Carajo, porque tienen que preguntar esas cosas, cuando uno busca ayuda. No quiero más quilombos en mi cabeza/corazón, quiero que me ayuden a buscar las respuestas, no que me hagan mas preguntas. La idea es aclarar no complicar la cosas ¿NO?…….El vaso que estas llenando no es el tuyo, estas llenando el vaso “por” los demás y para los demás……..¿ENTENDES?
¿Cuántas veces en la vida, hiciste el 100% de tus acciones para vos? Ahhhhh, bueno las preguntas son filosas……………¿como se responde a eso? Mas cuando no estas ni un poquito claro, en tu cabeza……………el psicoanálisis y la puta madre que lo parió………..
Abriendo esa puerta, significada por la pregunta de arriba………………volví a revisar todo de nuevo, para poder entender que cosas hice, realmente por mí y para mí…………y…….!!!!! carajo……!!!!!!!!!!!!!!! que pocas cosas hice por mi en 36 años…………….!!!!!!!!!!!!!!
Entenderlo recién ahora, no saben cuanto duele………………..y no saben las ganas que tengo de recuperar el tiempo perdido…………….!!!!!!!!! pero revisando las cosas, puedo llegar a entender algunas definiciones que tomé en mi vida y la verdad que no me gustan demasiado, porque los vasos que están ahí son ajenos…………ser parte de cosas ajenas no tiene mucho sentido…………cuando no suman para uno……….estar pendiente de los demás, sin pensar en uno primero………….pensarlo en este momento es patético………….querer remediarlo en el corto plazo (después de 36 años), no tendría mucho sentido, pero es bueno haber descubierto el tema (NO SE PUEDE CONTROLAR LO QUE NO SE ENTIENDE).
No tengo tiempos para los demás ahora, necesito todo el tiempo para mí. El 100% de todo el tiempo……….NO ESTOY…………….No cuenten conmigo para NADA………No les puedo prestar mas tiempos, ni horas, ni minutos, ni segundos……………..salvo que yo decida que darles esos minutos me puede hacer bien…………porque ahora los necesito para DISFRUTARLOS…………..
Hice tantas cosas que no quería hacer, postergando mis tiempos que ahora los tiempos son MIOS y para MI. Sería tan fácil dejarlas las cosas como estaban, pero no podía seguir de esa manera…………….era necesario salir del círculo……….y el tiempo (ese bien escaso) solo es algo que hay que disfrutar al 100%.
Se están produciendo cambios, internos, externos, con propios, con ajenos, conmigo, con los demás y con el todo incluido………………..pero hay una diferencia………….estoy pensando en mi primero sin importarme los demás…………… (Hace 3 meses, no hubiera podido escribir esto y mucho menos, omitir la palabra “disculpen”).
Menos razón, mas corazón, menos ustedes y mas yo, menos que necesitas mas estoy necesitando, menos que estará pensando mas quiero hacer……….y todo funcionará mejor para mi y por ende para todos aquellos que me quieren bien……………
“Menos mal que ya entiendo MI tiempo y lo espero sin mucho pedir…………”
Gonzalo
Primero…………… Mayo 25, 2008
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Decirlo primero, tenerlo primero, estar conciente primero, representar lo primero, poder ser primero, querer ser primero, ver primero, tener claridad primero, partir primero, estar primero, perder primero, ganar primero, convencer primero, descubrir primero, sentir primero, definir……………………………primero.
Muchas veces no es bueno lo primero, es aquello desconocido que nos podemos chocar y que no podemos saber como reaccionar, pero saber como reaccionar ante lo nuevo e impredecible nos da la posibilidad de conocer las cosas que nadie ha visto antes…te da la posibilidad de encontrarte con lo único para vos………..y poder disfrutarlo en soledad……….
¿El ser primero tiene que ver con esta última palabra o solo es una coincidencia? El ser primero, hace que seas una persona solitaria o solo una persona que busca………….algo. ¿Estar claro de pensamiento y claro de cabeza, nos hace ver mas lejos lo que estamos buscando?
Las cosas por primera vez generan tantas situaciones y pensamientos que, nos ponemos a pensar como deberíamos hacer las cosas que estas salgan bien. Pero no tenemos idea de cómo serán las cosas a las cuales nos enfrentaremos……….carajo….me gustaría decir mas claro las cosas……………pero………no puedo.
Las primeras cosas que descubrimos, sentimos, buscamos, decimos, callamos, amamos u odiamos, no siempre son cosas definitivas, solo son las primeras……….y las primeras versiones de algunas cosas no siempre son las mejores………todo aquello de lo cual estaba seguro en un primer momento………..ahora estoy tan inseguro de necesito ver todas las cosas de nuevo………pero con una gran diferencia……la experiencia ya está ahí……….gran parte de los ojos de niño se han ido…………..y es buenisimo que la mirada comience a tener profundidad…………….
“………..Voy pateando mi cordura. Voy quemando mi claridad……”
Gonzalo
Releyendo……….. Noviembre 4, 2007
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A veces me encuentro releyendo las cosas que escribí y me sorprendo, porque es como leer a otra persona y otras historias……………….
Esta semana no voy a escribir, ya que el post anterior (bajen después de este), lo escribí en el medio de la semana, por una situación muy personal………………….(lean, es personal, pero vale unos minutos)…………….
Les dejo algunas direcciones del post, que salieron un poco bien…………………(en realidad a mi me gustan)…………..
http://garaque.wordpress.com/2007/04/08/amigo-que-palabra-hermosa-de-escuchar-y-decir/
http://garaque.wordpress.com/2006/11/20/esas-personas-que-uno-elige-conocer-para-siempre/
http://garaque.wordpress.com/2006/10/30/mirar-a-los-ojos/
http://garaque.wordpress.com/2007/04/22/%e2%80%9cvoy-guardando-sentimientos-en-mi-jardin%e2%80%9d/
http://garaque.wordpress.com/2007/02/25/%c2%bfcuando-perdes-la-inocencia/
http://garaque.wordpress.com/2007/08/12/%c2%bfsera-inalterable-o-sera-que-lo-modificamos-nosotros/
http://garaque.wordpress.com/2007/05/28/139/
Hasta la próxima semana………………………..
Gonzalo
21 gramos (todo está allí……) Octubre 7, 2007
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Alma = vida + inteligencia + memoria + voluntad
Desde un punto de vista científico el alma no existe ya que no hay ninguna prueba objetiva que lo demuestre. (no es tan terminante esto, ya se darán cuenta mas abajo)
El alma, se encuentra en los seres vivos. El alma incorpora la esencia interna de cada uno de esos seres vivos. Alma es la traducción de la palabra hebrea nephesh y que significa aliento, aunque también ha sido traducida como alma la palabra hebrea neshama y la griega psuche todas significan aliento y espíritu.
El hombre tiene una sola alma. El alma (anima intellectiva) existe en cada hombre como individualmente distinta y es inmortal en esta diversidad individual. El alma es creada inmediatamente por Dios. El alma no lleva una existencia pre-corporal. El alma no tiene un origen material.
Ella constituye el principio vital del hombre. Es superior al cuerpo. Su espiritualidad puede ser demostrada. El alma es el propio intelecto del hombre, es el eslabón que une la materia con el espíritu, es nuestra parte intrínseca que sobrevive a la muerte física. En el alma se queda almacenado todo nuestro bagaje de información, sentimientos y emociones. Ahí reside nuestra experiencia de vida. La evolución es una tarea individual.
Por otro lado la parte científica dice: Francis Crick, el ganador del Nóbel de 1962 junto a James Watson por descubrir la estructura de hélice del ADN en 1953 dedicó medio siglo de su vida buscando lo que por términos religiosos se entiende como alma y por científicos como consciencia. El investigador postula que la encontró en medio de una marea de neurotransmisores e intrincadas estructuras cerebrales cuyo peso oscila los 21 gramos y desaparece al morir.
La base de su descubrimiento fue la observación del cerebro, que es equiparable a buscar en la caja negra de un avión ya que indagar en la masa encefálica es algo mayormente desconocido e intrigante. En sus palabras en su observación resalta que:”lo que vemos y cómo lo interpretamos produce la acción de una gran cantidad de neuronas por todo el cerebro que cataloga, emula, recuerda y mide. Es lo que llamamos ‘tomar conciencia’ de donde estamos, pero esto es más que la transmisión de información y su proceso.
O sea, para Crick, al ver algo, el córtex visual responde a ese estímulo y ciertos grupos de neuronas se disparan muy de prisa y en sincronía. Este proceso se le denominó “Teoría de la oscilación”, puesto que las neuronas funcionan totalmente en sincronía. Al experimentar con sonido en personas videntes y no videntes, y al percatarse que era el mismo grupo de neuronas siempre de la misma forma, llegó a identificar esa zona (consciencia-alma) que era la que gobernaba dichas acciones. Es por ello que al morir, y sólo al morir la actividad eléctrica y química de nuestro cerebro se detiene.
Y dice el diccionario: Principio espiritual del ser, soporte de las manifestaciones mas elevadas de su existencia. Y decía mi abuela. Dejen de hacer quilombo, porque les voy a romper el alma…Siempre entendí esa frase como perder todo, como quedar sin aliento, sin ganas, sin el cuerpo, etc…
Creo como mejor definición (incompleta), las primeras palabras de este post, les agregaría algunas mas, para definir el concepto del alma y de esta manera establecer mi propia definición de la palabra. Aunque creo que cada uno de ustedes debe tener sus propias palabras sobre este tema.
Es una palabra difícil y bella a la vez, que me hace buscar llenarla cada día mas, porque como dijeron los científicos, solo tienes que completar 21 gramos de peso, que de todas maneras es lo único que te pedirán en devolución, por haberte prestado el cuerpo para que transites por esta vida. Con una sutil diferencia, el cuerpo se puede romper, lastimar y volver a componer. Pero el alma no, el alma no se rompe, solo debemos utilizarla a nuestra voluntad, no tenemos limitaciones para llenarla y modificarla a nuestra voluntad para ser mejores personas. Porque si no se dieron cuenta, una buena combinación de acciones y palabras puede hacer que nuestra alma sea devuelta a quien la requiera de la mejor manera.
Siguiendo este concepto, podemos decir que además de nuestro cuerpo, al momento de nacer nos dan el alma, a modo de alcancía, para que le paguemos el alquiler al momento de devolverlo. Creo que ese monto de devolución depende de cada uno y en este sentido podemos ser auténticos y ahorrar mucho, para que cuando devolvamos el traje, el que lo reciba esté orgulloso de haberlo prestado. Además seamos honestos con nosotros mismos y busquemos darle a nuestra alma, la mejor eternidad posible, porque quizás sea con ella con quien estemos más tiempo del que pasamos aquí.
“….Mejor abrir la mente y mirar siempre al frente, que ningún camino lleva a igual destino, depende de lo que hagas en este instante, no de Dios, ni lo que hiciste antes…”
Gonzalo
ABUELOS….. Julio 30, 2007
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¿Cómo definirías a tus abuelos? ¿Cuándo eras chico, que eran tus abuelos para vos? ¿Los visitabas algunos domingos a la tarde o eras compinche con ellos y estabas siempre en su casa? ¿Los hermanos de tus abuelos (tíos abuelos), eran copados o solo los veías en las fiestas o en algún cumpleaños?
Viernes por la noche (hace mucho tiempo, 27 años para ser exacto, lo cual es mucho tiempo en serio, ahora que me pongo a revisar los números).
- Ma me quiero ir a la casa de la abuela Elsa.
- Bueno, ahora te llevo.
Resultaba que la salida del viernes desde casa, hacía la casa de la abuela era un viaje sin retorno, o por lo menos con un retorno los domingos a la noche. Donde pasábamos demasiado tiempo en la calle y jugando a todo aquello que podíamos. Con todos aquellos amigos que vivían en la misma cuadra.
El viernes por la noche era común la pizza casera, el nono se ponía el delantal amarillo o cuadriculado, y se dedicaba a amasar para toda la familia. La nona hacía la salsa de tomate y cortaba el queso mantecoso (nada muzzarella, la pizza era con queso mantecoso).
De postre siempre o casi siempre, unas mandarinas pelada por el abuelo, que repartía de manera equitativa (3 gajos para él, uno para mi y uno para Maxi). Después el patrón decidía si había café o té. Pero también antes de dormir, podíamos tomar alguna que otra bebida alcohólica (Legui o Ponche Capitán de Castilla).
Luego a dormir, cada uno a su pieza y sin hacer muchos problemas. El tema era ir a dormir temprano, para levantarnos temprano también, para disfrutar de todo el sábado. Y el sábado era despertarse tipo 9 hs, desayunar un Nesquik con muchas galletitas, para llegar sin problemas hasta el mediodía y salíamos a la calle a jugar. Nunca se sabía que íbamos a hacer, desde andar en bicicleta hasta ir hasta el río a jugar o pescar. Ir a la plaza del barrio o andar en skate.
Quizás eso no era lo importante (el que hacer, sino como hacerlo y donde). Pero era fijo, a las 18 hs, había que estar en Rosales y Roma, esperando que apareciera la Tía Abuela Marta, que venía caminando desde Libertador cuando se bajaba del colectivo 168. Y era salir corriendo a buscarla una vez que divisábamos la figura a la distancia.
A veces hacíamos trampa y la esperábamos en la parada del colectivo (y empezábamos el fin de semana, con un reto, justificado pero que a nosotros no nos importaba). Seguíamos los fines de semana con los 3 abuelos, haciendo cosas como cocinar, jugar o ver determinados programas en la televisión y dormíamos juntos con mi tía. Esos momentos se extendían hasta el domingo a la tarde, cuando la Tía volvía a su casa y mis viejos nos venían a buscar, para llevarnos a casa, donde empezábamos de nuevo la semana, esperando con mucha impaciencia la llegada del viernes. Para volver a empezar los fines de semana.
¿Por qué surgió este post?
Porque el jueves de esta semana, mis 2 hijos se fueron a dormir a la casa de sus abuelos, por primera vez los dos juntos. Porque estuvieron felices de irse. Porque mi señora y yo, estabamos esperando un llamado a las 2 AM diciendo que Miki estaba queriéndose volver a casa.
Pero nunca llegó ese llamado. Y no fue que volvieron a la mañana siguiente diciendo que nos extrañaban y que estaban felices de volver a vernos. No, al otro día se fueron al Planetario con sus abuelos y con sus primos, a disfrutar de los patos y de todo lo demás que está por allí.
Estoy seguro que sus abuelos disfrutan de cada momento con ellos, que los malcrían a mas no poder, que les dicen a todo que sí y que tratan de sacarles esa energía positiva que solo los niños inocentes irradian.
Pero por sobre todas las cosas, estoy feliz porque mis hijos tendrán lo mismo que tuve yo cuando fui chico. El amor incondicional de mis abuelos, ese amor que hace que cuando crezcas los valores y los cuides. Ese amor que te hace extrañarlos cuando no están, pero que te acordas de cada momento que viviste con ellos.
Porque aprenden de esas personas que no solo me criaron como soy ahora, sino que le van a inculcar los mismos valores a los que son mis descendencia y que son tan de ellos como míos. Para mi dejarlos criar a mis hijos, es una forma de agradecerles mi crianza, pero también de demostrarles que quiero que mis hijos tengan esos valores que hacen que uno sea la persona que es.
Gracias por cuidarlos, amarlos, quererlos, enseñarles, respetarlos, corregirlos y por sobre todas las cosas malcriarlos. Ellos se acordaran de esto, y me permitirán cuidar a sus hijos y criarlos, de la misma manera que ustedes cuidan y crían a los míos.
“….Al camino que elegí, yo no sé quien me llevó, si las vueltas de la vida y si las vueltas las dí yo……”
Gonzalo
DE VACACIONES Marzo 5, 2007
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Para ustedes que entran los lunes y esperan que escriba algo. Esta semana se los debo.
Estoy limpiando la cabeza y el corazon. Necesito estar con los mios. Necesito estar conmigo. Necesito espacio. Necesito calor y necesito que me apapachen el corazon.
Solo una persona lo puede hacer.
La semana que viene quizas surja algo para escribir. Por ahora solo el descanso me sirve.
Los voy a extrañar.
Gonzalo





